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martes, 31 de marzo de 2009

Basajaun

Basajaun o Anxo es el señor del bosque, que vive en cavernas abiertas en lo más intricado del bosque.

Genio de apariencia humana, revestido de larga pelambrera y poseedor de fuerzas prodigiosas. Cuando las ovejas hacen sonar al unísono sus cencerros, anunciando la cercana presencia de Anxo, los pastores pueden echarse a dormir tranquilos, pues no hay peligro alguno que les aceche.

El folclore vasco atribuye al Basajaun la responsabilidad de transmitir a los humanos los secretos de la agricultura, el trabajo en hierro y la construcción de determinados utensilios, como la sierra y el molino. El mítico ser pertenecería, por tanto, a una raza casi extinguida, de categoría algo superior a la humana y dotada de ciertos poderes sobre las fuerzas de la naturaleza, lo que le conferiría un carácter de semidios. Algunas tradiciones orales también se refieren a la Basandere, compañera femenina del Basajaun y de similar aspecto y comportamiento.

"En efecto, los basajaun cultivaban el trigo en la montaña de Muskia, sita en Atáun. Un hombre valeroso -San Martinico-, amigo de ellos, fue a visitarlos en su caverna. Llevaba calzado muy ancho con toda intención. Como viese allí montones de trigo apilado, apostó con los basajaunes a ver quién los atravesaba mejor, de un salto, sin tocar ningún grano del cereal. Los basajaunes los atravesaron fácilmente; pero San Martinico cayó en el centro de un montón, donde sus albarcas se llenaron de trigo.
Luego se despidió de los "señores salvajes" y se dirigió hacia el valle. Pronto los basajaun se dieron cuenta de que San Martinico llevaba granos de trigo en su calzado y lanzaron contra él un hacha, su arma arrojadiza. Esta se metió en el tronco de un castaño del término Mekolalde sito en San Gregorio (Atáun), distante un kilómetro de la cueva de Muskia, y no alcanzó a San Martinico que ya se había alejado algo más.
Ya tenían, pues, los hombres semilla de trigo; pero no sabían cuándo sembrarla. Acercándose un día San Martinico a la cueva de los basajaunes, oyó cómo uno de éstos cantaba:

"Si los hombres supieran esta canción, bien se aprovecharían de ella:

al brotar la hoja, siémbrese el maíz;

al caer la hoja, siémbrese el trigo;

por San Lorenzo, siémbrese el nabo".

En consecuencia, San Martiniko sembró su semilla de trigo en otoño y obtuvo en verano la primera cosecha de este cereal, cuyo cultivo y el uso del pan se extendieron luego por el mundo.

Gracias también a un ardid, consiguió San Martinico arrancar al basajaun el secreto de la fabricación de la sierra, según relatos de la región de Oyarzun.

El basajaun fabricaba sierras en su taller; no así San Martinico, que carecía de un modelo para ello. Deseando éste conocer el secreto, envió a su criado a anunciar en el pueblo que San Martinico había fabricado la sierra. Al oír esto el basajaun, le preguntó: ¿es que tu amo ha visto la hoja del castaño?
- No la ha visto, pero la verá contestó el criado, que luego refirió a San Martiniko lo sucedido. San Martiniko vio la hoja dentada del castaño y labró, a su estilo, una lámina de hierro.
De noche fue el basajaun a la herrería de San Martiniko para comprobar si éste había fabricado alguna sierra. AI encontrar allí una, le torció alternativamente a uno y otro lado los dientes, queriendo así inutilizarla. Pero con ello mejoró la herramienta: ahora estaba triscada y no se agarrotaba como le ocurría antes y les ocurra a las del basajaun. Desde entonces se propagó el uso de la sierra por el mundo.

Con igual treta logró San Martinico averiguar cómo el basajaun hacía la soldadura de dos piezas de hierro. Esto ocurría en Cortézubi. Para saberlo mandó anunciar en la región que él había descubierto el procedimiento para soldar el hierro con el acero. Entonces el basajaun preguntó al anunciante: "¿es que San Martinico asperjó con agua arcillosa ambas piezas?" - No lo hizo, pero ya lo hará" - contestó el pregonero. Y así, utilizando como fundente la arcilla con agua, San Martinico logró la soldadura del hierro, técnica que luego se propagó por los pueblos.
En la región de Sara cuentan que el eje del molino de San Martinico era de roble y se quemaba pronto inutilizándose para el trabajo. En cambio, el del molino del basajaun duraba mucho. San Martinico mandó anunciar que su molino funcionaba ya sin desmayo. "Eso quiere decir que le ha puesto eje de aliso" comentó el basajaun. - "Se lo pondrá" - contestó el pregonero. Desde entonces, gracias al ardid de San Martinico, los hombres pudieron empezar a beneficiarse de los molinos en todo el mundo."

domingo, 29 de marzo de 2009

LAMIAS

Las lamias, cuando reciben ayuda de sus vecinos los humanos (ya sea con favores u ofreciéndoles comida) suelen recompensarles generosamente, aunque en un principio no lo parezca: carbón que se convierte en oro, tocino que se transforma en plata, cenizas que se convierten en dinero, etc.
La siguiente leyenda es un ejemplo de cómo las lamias recompensan los favores a los humanos:

"Una noche la comadrona de un pueblo fue llamada por un grupo de lamias, ya que una de ellas se había puesto de parto. Cuando llegó al remanso del río donde estaba la lamia la comadrona le ayudó a dar a luz. Cuando terminó le pusieron delante un tarro lleno de miel y otro lleno de manteca. Las lamias le dijeron que eligiera el que quisiese. La comadrona pensó que la manteca le sería más provechosa. Aunque las lamias le recomendaron que se llevase el tarro de miel, la comadrona acabó por llevarse el de manteca. Al llegar a casa metió el tarro en un armario y se fue a dormir.
A la mañana siguiente abrió el armario y vio que en el tarro que le habían dado ya no había manteca sino monedas de plata. Entonces comprendió que si se hubiera llevado la miel se hubiera convertido en monedas de oro."

martes, 24 de marzo de 2009

La lamia enamorada

Las lamias responden a la figura de seres nocturnos que poseen una fisonomia antropomorfa y sexo femenino. Generalmente Las lamias presentan patas de ave palmípeda en vez de pies. Estos seres nocturnos suelen ocultarse durante el día ya que la propia luz del sol anula su poder y es por la noche cuando las Lamias mantiene su mayor actividad.


Una historia muy conocida de las Lamias es la de "la Lamia enamorada" y la pongo a continuacion:


"Una vez un joven pastor de Orozko, en Bizkaia, llamado Antxon, andaba por el monte con su rebaño cuando oyó un canto maravilloso, y quedó tan asombrado que se olvido de las ovejas y se dirigió hacia el lugar de donde provenía la voz.
Al separar unos matorrales vio algo que le dejó boquiabierto. Sobre una roca enclavada en medio de de rio estaba sentada la joven más hermosa que jamás había visto. Tenía el cabello largo y rubio, tan largo que le llegaba a los pies…Se peinaba con un peine de oro mientras cantaba una extraña melodia.Antxon no podía apartar sus ojos de ella.
En eso, la joven dejó de cantar y dirigió su mirada hacia los matorrales. Al ver al joven pastor se zambullo fugazmente en el rio. Al poco sacó la cabeza del agua, escondiéndose tras la roca, asomándose temerosamente…mientras el muchacho contemplaba, atónito, el juego. Finalmente, no volvió a esconderse y abriendo sus grandes ojos transparentes la preciosa lamia preguntó:
-¿Quién eres?El pastor permaneció mudo.

-¿Quién eres?- insistió la joven

-Antxon, Soy Antxon-acertó a responder al fin-. ¿Y Tú?
La joven lamia se echo a reír y no respondió, zambullendose de nuevo. El pastor esperó y esperó, pero al ver que no salia, regresó al pueblo confuso. Durante unos cuantos días no salio de casa, y no podía dejar de pensar el la joven del rio. Por fin se decidió y otra vez cogió el camino hacia el monte. A medida que se acercaba al lugar, de nuevo escucho aquel canto de los angeles, y se sintió feliz.
La hermosa joven, al igual que la vez anterior, peinaba sus cabellos rubios sentada encima de la roca junto a la cascada….Al ver a Antxon dejó de cantar y le sonrió
-Buenos dias, Antxon- dijo-.Te estaba esperando.
-¿A mi?-pregunto estupefacto.
-Si, a ti.Acércate, acércate.
Antxon se aproximó a la orilla, y allí se sentó. Pasaron las horas y ninguno de los dos hablaba, sólo se miraban.
-¿Te casarás conmigo?-.Pregunto la joven lamia cuando el sol comenzaba a ocultarse.
-Si-.Respondió Antxon.
En señal de compromiso, la joven le entrego un anillo, que el se puso en el dedo anular al instante.
Tras la despedida el joven ya en casa….
-Ama, voy a casarme- le dijo Antxon a su madre.
-Pero, hijo…,¿con quien?-pregunto su madre, asombrada, pues no sabia que su hijo tuviese novia.
-Con la joven más hermosa del mundo.vive arriba en el monte, junto al rio.
-Pero…¿quien es?- insistió la madre
-La mujer más hermosa que he visto en mi vida.
-¿como se llama?¿quienes son sus padres?
-Es la más hermosa, la más hermosa…

La madre llego a la conclusión de que su hijo estaba hechizado.Salio presurosa a la calle, habló con sus vecinos, con la abuela, con el tío, con el cura….todos le aconsejaron de forma distinta:Si es bruja, esto..Si es Lamia,lo otra..Si es extrangera, aquello….finalmente el hombre más viejo de Orozko dió también su opinión.
-Si es lamia, tendrá los pies de pato-sentenció…
La madre regresó a casa e hizo prometer a su hijo que miraría los pies a su novia.Despues de mucho insistir, Antxon prometió que asi lo haría, miraría los pies a su hermosísima novia.
De pronto, se apoderó de el un gran deseo de verla de nuevo, y echo a correr hacia el monte.
Su enamorada se estaba bañando y jugueteaba con los peces, entraba y salía del agua como un delfín y su risa era como el sonido de mil cascabeles.Se acercó silenciosamente, queriendo darle una sorpresa pero…..ahi! los pies de su amada no eran como los de todo el mundo!
-estaré soñando?-se preguntaba,incredulo…
Los pies de la joven parecian patas de pato, definitivamente eran pies de pato! Antxon se quedó paralizado por el estupor y después regreso al pueblo con el corazón destrozado. Al entrar en casa su madre que le esperaba, notó que algo extraño sucedía.
-¿Y qué, hijo? ¿Que ha pasado? ¿Has visto sus pies?-le pregunto impaciente.
-Son como los pies de los patos…-murmuro el joven.
-Es una LAMIA! No puedes casarte con ella! lo oyes!, los humanos no se casan con las lamias.

Antxon, presa de gran tristeza, se metió en la cama y enfermó. La fiebre le hacia delirar, veía el rostro de su amada y oía su voz llamándole..:”Zatoz,maitea,zatoz”(”Ven,querido,ven”). Pero él nunca volvió, porque murió de pena.

El día del entierro la lamia acudió a la casa de Antxon, se acercó al lecho, lo cubrió con una sábana de oro y besó sus fríos labios. Siguió al cortejo fúnebre hasta la puerta de la iglesia, pero, como todo el mundo sabe, las lamias no pueden entrar en las iglesias, entonces regresó al monte llorando por su amor perdido. Tanto y tanto lloró que, en el lugar donde cayeron sus lágrimas brotó un manantial que recuerda para siempre el amor imposible entre la lamia y el pastor.”

domingo, 15 de marzo de 2009

Toti Martinez de lecea

Hoy voy a recomendar un libro de mi escritora favorita sin ninguna duda, ella es Toti Martinez de Lecea, relacionado con el tema de mi blog.
Nacida en Vitoria-Gazteiz en 1949, vive en Larrabetzu, un pequeño pueblo de Vizcaya, en compañía de su familia, rodeada de libros y objetos de artesanía de diversas procedencias.
Entre sus publicacion cuenta con:

Leyendas de Euskal Herria:



El País Vasco o, mejor dicho el Pueblo de los Vascos, que es lo que en realidad significa Euskal Herria, cuenta con una riquísima tradición mitológica y de leyendas. Brujas, gigantes, enanos, dragones, lamias y otros seres sobre los que planea la sombra de la diosa Mari, poblaron la imaginación de este pueblo a lo largo de los siglos. Las creencias y tradiciones pre-cristianas se mantuvieron presentes o mezcladas con el cristianismo hasta hace bien poco y fueron transmitidas de forma oral de padres a hijos.
Este libro es una recopilación de algunas de las leyendas vascas que don José Miguel de Barandiaran, don Resurrección Mª de Azkue y otros importantes hombres de la cultura vasca recogieron de boca de los ancianos a comienzos del siglo XX y sin cuya labor se hubieran perdido irremisiblemente.
Toti Martínez de Lezea ha hecho una selección de aquellas leyendas que más le gustan, utilizando un mismo lenguaje para todas ellas y respetando en todo momento las narraciones originales, tal y como se lo pidió el propio don José Miguel de Barandiaran. Juan Luis Landa ha dado cuerpo a la imaginación popular por medio de unas magníficas ilustraciones, las mejores en su estilo a juicio de los expertos.
Otro dia comentare otros libros de ella, aunque igual ya no traten todos de leyandas, sin ninguna duda merecen ser comentados.